Blog
Adiós trabajadores humanos, la fábrica oscura de Xiaomi controlada íntegramente por IA ya es capaz de producir un móvil por segundo
La fábrica oscura de Xiaomi en Beijing produce un móvil por segundo sin humanos ni luces, gracias a una red de robots controlados por inteligencia artificial.

La fábrica más futurista del planeta no tiene operarios, no necesita iluminación constante y produce móviles a un ritmo vertiginoso, uno por segundo. Xiaomi, el gigante tecnológico chino, ha dado un paso más hacia la automatización total con su fábrica oscura de Beijing, gestionada íntegramente por inteligencia artificial.
El concepto de «cadena de montaje» ha quedado obsoleto frente a esta planta ultratecnológica donde los humanos no intervienen y todo el proceso está controlado por una red de robots conectados a un cerebro digital.
Este tipo de instalaciones se conoce como dark factory o fábrica oscura, y su nombre no es solo una metáfora, ya que, literalmente, pueden trabajar sin luces, porque no hay ojos humanos que necesiten ver.
¿Qué hace única a esta fábrica sin humanos?
Como han reportado varios medios como Medium, la fábrica oscura de Xiaomi, con más de 81.000 metros cuadrados, equivalente a once campos de fútbol, está diseñada para operar sin pausas las 24 horas del día, los siete días de la semana, es una muestra clara de hacia dónde se dirige la industria tecnológica global.
A diferencia de una línea de ensamblaje clásica, donde cada máquina ejecuta una tarea concreta y repetitiva, la fábrica funciona mediante un sistema inteligente llamado Hyper IMP.
Esta plataforma de manufactura hiperinteligente no solo coordina cada fase de la producción, sino que también aprende, se adapta y toma decisiones en tiempo real. Gracias a ella, los robots pueden modificar su comportamiento según las circunstancias, lo que permite mantener el ritmo de producción incluso si surgen imprevistos.
La clave está en la autonomía total. Los brazos robóticos, sensores y cintas transportadoras no solo cumplen órdenes, sino que se comunican con el sistema central que les da vida. Si un componente llega con una desviación mínima o una pieza no encaja perfectamente, el sistema detecta la anomalía y ajusta los procesos sin que nadie tenga que pulsar un botón o revisar el problema.
Es una versión industrial de lo que sería un coche autónomo con un sistema como HyperOS tomando decisiones constantemente.
Este nivel de inteligencia permite que la planta complete absolutamente todo el ciclo de fabricación, desde el ensamblaje de componentes hasta la instalación del sistema operativo, pasando por el testeo de calidad y el empaquetado. El resultado es un smartphone completamente terminado y listo para salir al mercado en apenas un segundo.
De Henry Ford a la IA: el futuro ya llegó
El modelo tradicional de producción en cadena, que comenzó con Henry Ford a principios del siglo XX, sentó las bases de la fabricación en masa. Pero el futuro de la industria, representado por la fábrica oscura de Xiaomi, es radicalmente distinto. Aquí no hay humanos soldando, ni supervisores corrigiendo errores. Todo está diseñado para ser eficiente, continuo y autosuficiente.
Lo más llamativo es que este sistema no necesita intervención humana, salvo en casos muy puntuales de mantenimiento o supervisión técnica. El resto del tiempo, la fábrica funciona como un gran organismo automatizado, donde cada pieza sabe lo que debe hacer y cómo adaptarse a cambios inesperados.
Con este nivel de automatización, Xiaomi no solo demuestra lo que la inteligencia artificial puede lograr, sino que también plantea preguntas sobre el futuro del trabajo humano en entornos industriales. ¿Qué lugar ocuparán los operarios tradicionales en un mundo donde las máquinas no solo trabajan, sino que también piensan?